ALIMENTACIÓN DE VERANO

Con la llegada del verano, nuestro cuerpo de tiene que adaptar a las diferencias en las horas de sol o los cambios de temperatura y nuestros biorritmos se ven afectados.

La alimentación juega un papel importantísimo, no solo en nuestra salud física nutricional, sino también la parte emocional. Además, realmente nuestra forma de alimentarnos es la responsable de hacer que mantengamos los niveles de energía óptimos para hacer frente a las actividades de nuestro día a día.

¿Comemos menos en verano?

Uno de los efectos más comunes al exponernos a temperaturas más altas y al cambiar nuestro ritmo de vida en verano es, sin duda, la falta de apetito, algo que se hace especialmente patente en el caso de los mayores y los niños.

El motivo es muy sencillo: nuestro cuerpo utiliza las calorías que ingerimos para mantener nuestras funciones vitales y la temperatura corporal en un estado óptimo. Durante los meses de verano no necesita tanta energía para producir calor por lo que nuestra demanda de alimentos se ve reducida.

Por este motivo, es habitual en esta época del año que nos apetezca consumir menos alimentos y a temperaturas más frías. Además, la fatiga asociada al calor hace que evitemos los platos copiosos y muy contundentes, que contribuyen a aumentar la sensación de cansancio.

Vitaminas y minerales esenciales en esta época del año

En verano, la alimentación debe servirnos para recuperar todas las vitaminas y minerales que perdemos a través del calor y la sudoración.

En este sentido, además de hidratarnos con agua durante todo el día (algo especialmente importante en el caso de los niños y los mayores), debemos tener en cuenta que los alimentos que ingerimos deben ser especialmente ricos en ciertos micronutrientes para garantizar así que tenemos todas nuestras necesidades cubiertas. Veamos cuáles son indispensables.

  • Vitamina C: presente en alimentos de temporada como el pimiento rojo (que contiene más del doble que una naranja, por ejemplo) o el melón. Resulta todavía más beneficiosa cuando es consumida en crudo, por lo que añadir estos ingredientes a nuestras ensaladas y gazpachos puede ser una buenísima opción en esta época del año.
  • Betacarotenos: podemos encontrarlos en alimentos como la nectarina o paraguayo (que son además ricas en vitamina C) o en hortalizas como las zanahorias. Los betacarotenos nos ayudan fortalecer nuestras defensas, algo especialmente importante en momentos como el verano, cuando aumenta nuestra actividad diaria.
  • Vitaminas A y D: alimentos como el huevo, frutas (melón, albaricoque, nectarinas…), verduras (zanahoria, brócoli, batata…) legumbres (alubias, garbanzos, habas…) resultan especialmente nutritivos y ricos en vitaminas A y D, y nos ayudan a protegernos de los efectos nocivos de la radiación solar. Además, también contribuyen a hacer que el cuerpo absorba más calcio.
  • Omega 3: alimentos como las sardinas y otros pescados azules (caballa, atún, bonito…) contienen ácidos grasos beneficiosos para nuestro cuerpo. Además, su consumo contribuye a lucir una piel más brillante y nos ayuda a mitigar los efectos de la fatiga, además de fortalecer nuestros huesos y nuestro sistema inmunitario.
  • Potasio: alimentos ricos en potasio como el melón o los frutos secos también son especialmente recomendables en esta época del año, ya que contribuye a mantener el equilibrio electrolítico y nos aportan energía siendo una buena para luchar contra el cansancio.

Frutas y verduras de temporada en verano

Una de las recomendaciones generales que siempre hacemos desde Ecomimarse para mantener una dieta sana y equilibrada consiste en optar siempre por alimentos de temporada. Ha llegado el verano y la naturaleza nos ofrece los más variadas y mejores vegetales y frutas.

No vamos a darte una lista de alimentos milagrosos, recomendaciones cerradas, el menú ideal para el verano, etc. Simplemente te recomendaremos que vayas más al mercado, compres frutas y verduras de temporada: frambuesas, fresas, fresones, arándanos, paraguayos, melocotones, nectarinas, ciruelas, sandía, melón, cerezas ¡corre que se acaban!, uvas, tomates, lechugas, espinacas, canónigos, rúcula, coliflor, calabacín, pepino, calabaza, berenjenas, pimientos, ¿continúo?

“Aprovecha el verano para mejorar tu alimentación”

El verano puede ser una buena época para mejorar tu alimentación. Con el calor apetece comer más ligero y la gran variedad de alimentos de temporada que pueden hacer tus platos más vistosos y apetecibles. Además, tenemos más tiempo para ocuparnos de nosotros y mejorar nuestros hábitos de vida.

Otros consejos para llevar una alimentación saludable en verano

¿Preparad@ para un verano más saludable que nunca? Además del consumo de frutas y verduras de temporada y de la necesidad de llevar una dieta rica y variada, es importante tener una microbiota intestinal saludable.

Os propongo consejos extra para tener toda la energía necesaria para disfrutar de estos meses del año:

  1. La hidratación es más importante que nunca. Por ello, asegúrate de estar consumiendo un mínimo de 2 litros de agua al día. Una buena forma de hacerlo es añadiendo alguna fruta y hierba aromática natural al agua. Prueba a añadir unas rodajas de limón, de pepino, de naranja, con menta, hierbabuena o jengibre… De esta forma, el optar por el agua se hará menos monótono y evitarás recurrir a bebidas menos saludables como los refrescos (que llevan azúcar simple) o el alcohol.
  1. Las porciones, más bien ligeras: en verano es conveniente optar por opciones más bien ligeras y de fácil digestión y dejar a un lado las comidas demasiado copiosas que, junto a las altas temperaturas, pueden hacer que nos sintamos más decaídos de lo deseado.
  1. En cuanto a proteínas: las proteínas vegetales son siempre una buena opción (legumbres, semillas, frutos secos…). Si consumes proteínas animales, prioriza el pescado ya que sus ácidos grasos esenciales son especialmente beneficiosos en esta época del año y, además, resultan más fáciles de digerir.
  2. Ojo con los postres: las frutas de temporada o los batidos de frutas son una opción que podemos priorizar frente al consumo de helados azucarados. Otra opción preferible es un sorbete o granizado o helado elaborado por ti porque son naturales y nos quitan la tentación del típico helado dulce procesado. También podemos consumir un yogur o helado de yogur (sin nata).
  1. Por lo que respecta a las preparaciones y también con el objetivo de asegurar una buena digestión con las altas temperaturas, opta por los alimentos crudos (en ensaladas, por ejemplo), a la plancha, al horno, salteado o al vapor. Cabe destacar que en verano tenemos la opción del gazpacho con propiedades muy saludables que nos ayuda a mantenernos hidratados. Además, si preparamos esta bebida veraniega con menos aceite y pan, contendrá pocas calorías.

En cuanto a los platos calientes, que en verano se suelen apartar de la dieta, podemos adaptar sus ingredientes a su versión fría en una ensalada. En concreto, las ensaladas de pasta, arroz o cualquier legumbre resultan deliciosas y combinan a la perfección con otros alimentos saludables como el tomate, pimientos, pepino, maíz, remolacha y un sinfín de vegetales que podemos encontrar en esta época.

  1. Comer fuera de casa: en verano solemos salir a comer o cenar fuera de casa, y por eso, hay que aprender a pedir y saber combinar primeros platos y segundos. Es sano darse un capricho, pero debemos evitar comer todos los días fritos de chiringuito.

Siguiendo estos sencillos consejos y priorizando los alimentos de temporada te asegurarás de estar dando a tu cuerpo exactamente los nutrientes que necesita en verano.

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