ALIMENTAR A NUESTROS HIJOS DE FORMA SALUDABLE Y HÁBITOS SANOS

La alimentación saludable y equilibrada es determinante para un correcto funcionamiento del organismo, buen crecimiento, una óptima capacidad de aprendizaje, un correcto desarrollo psicomotor y en definitiva para la prevención de factores de riesgo que influyen en la aparición de algunas enfermedades.

Durante la infancia, se establecen los hábitos alimentarios que posteriormente serán difíciles de cambiar. Con hábitos adecuados en la alimentación y en el estilo de vida, contribuimos de forma positiva en la construcción y modelado de su cuerpo y en la mejora de su salud, rendimiento físico e intelectual.

Nuestros hijos aprenden todo de nosotros. La alimentación es una de las grandes preocupaciones que tenemos como padres los primeros años. Y es que todos sabemos que, enseñar a comer bien es un legado para toda la vida. No solamente queremos que coman, además queremos que coman sano y con horarios.

Nuestros valores se los vamos transmitiendo a nuestros hijos “a goteo” conforme van creciendo. Los niños deben conocer los retos y peligros alimentarios del mundo en el que están creciendo. Y no debemos contárselo como si fuera el cuento de la bruja, ni dándoles sermones, ni contándoles los muchos temores de la industria alimentaria. La verdad es que nuestros hijos están expuestos a una sociedad y un marketing que quiere darles constantemente comida procesada para paladares simplificados y llena de aditivos que crean adicciones. Eso hace imposible el que un niño se autorregule con ciertos alimentos y que podamos confiar en el desarrollo de su paladar natural.

De todas formas, mi primera recomendación es que protejáis el paladar de vuestros hijos más pequeños. Desde los 6 meses hasta los tres años es fundamental que aprendan a comer alimentos naturales. Esta primera etapa es la de los años clave para educar su paladar que, aunque parece tarea fácil, en realidad no lo es.

Que se alimenten de comidas cocinadas en casa, nada de snacks comprados, nada de azúcar, sal limitada al máximo posible (y de preferencia hasta bien entrado el año). Es necesario explicar a los padres que un bebé en esta etapa, no necesita probar una tarta rosa o de colores llena de azúcar y colorantes en su primer ni segundo cumpleaños.

Se le puede ofrecer una tortita de arroz bio sin sal en vez de un trozo de pan. No provoquemos la exposición del paladar natural de un bebé a sabores acentuados demasiado azucarados ni a productos procesados como, por ejemplo, “galletas de dinosaurio”.

Los bebés y niños tienen a su alcance alimentos con azúcar literalmente en todas las comidas de su día. Para la mayoría de los niños existen dos sabores, dulce y salado. Este es el momento para que descubran todos los sabores naturales que nos da la naturaleza.

Para transmitir buenos hábitos nutricionales a nuestros hijos debemos educarles.

La comida debería ser un placer. Enseñar a nuestros hijos a saborear la comida, a comer sano y a disfrutar comiendo es un gran regalo.

PAUTAS GENERALES DE ALIMENTACIÓN PARA NIÑOS

Para ello hace falta tener estructura, ciertas “reglas en casa” a la vez que mucha mano izquierda para hacerlo de forma amena, escuchando al niño, encontrando alternativas y flexibilizando en muchas ocasiones a la vez que educando constantemente en nutrición.

  • Evita ver la televisión mientras se come. Cuando esto sucede, se atiende más al programa de la televisión que a lo que comemos y a las señales de saciedad que envía el cuerpo, provocando que comamos más. La comida debe ser un momento de placer en sí sin distracciones.
  • Recuerda que el principal objetivo de comer es alimentarse. A veces la comida se convierte en un recurso social, para entretenernos o camuflar un estado emocional. Es importante que enseñes a tus hijos a superar momentos como el aburrimiento sin recurrir a la comida. Si actuamos como modelo aceptando el aburrimiento como algo natural y buscando otras alternativas como el ocio activo, ayudarás a que los niños adquieran autocontrol y que no recurran al alimento para entretenerse.

SUGERENCIAS PARA CUIDAR CÓMO SE ALIMENTAN NUESTROS HIJOS

1. SIÉNTATE A COMER CON ÉL

Esto es fundamental. Mi recomendación es olvidarse de las tronas con bandeja, un terrible invento, y olvidarse de diferenciar los horarios de comidas de tus hijos y los tuyos. En la medida en que podáis integrad vuestros horarios de comidas con los de vuestros hijos. Con esto no estoy diciendo sentarnos a su lado mientras come, digo sentarse todos juntos a comer a la vez, cada uno en su sitio, con su plato y sus cubiertos y a ser posible con la misma comida para todos.

Esta costumbre sencilla, que algunos de nosotros aprendimos en casa, es simplemente la mejor para enseñarle a comer bien. Por supuesto que partimos de la base que los padres también coméis de forma saludable.

El peque va a disfrutar mucho más así de la comida, comerá por imitación (te ve comer y come lo mismo) y lo que es mejor, aprenderá a comer sólo antes. Será autónomo e independiente, ya que como todos estáis comiendo a la vez, vas a tender a ayudarle a comer mucho menos y él pedirá menos ayuda.

¿Sabes por qué nuestros niños suelen comer mejor en el cole que en casa? Porque comen todos juntos. Si en el cole les sentaran de uno en uno a comer también sería diferente.

Este método sólo tiene ventajas. Vas a ahorrar tiempo al no tener que dedicarte durante el día a sentarle a él a comer y después hacerlo tú. Por la inercia y la imitación va a comer más, mejor y de forma más independiente. Y lo mejor de todo, la comida no se va a convertir en un suplicio para él, sino en un momento divertido en el que compartir tiempo con sus padres.

2. COME LO MISMO (O CASI)

Hay que comer lo mismo. Excepto alergias y otras razones médicas lo ideal es hacer un único menú para toda la familia. Si os vais a sentar juntos por supuesto no puedes ponerle a tu hijo una crema de verduras y tú comer un huevo frito. De esta manera te vas a dar cuenta que a veces, les pedimos que coman cosas que ni nosotros comeríamos y ellos van a aprender a comer por observación, el mejor y el más eficaz de los métodos.

Evita darles los alimentos ultraprocesados que te venden específicamente “para niños” esas varitas de pescado rebozadas, o salchichas de frankfrurt o cereales de desayuno repletos de azúcar.

Lo que puedes hacer es tener imaginación y presentarles la comida de forma más atractiva.

3. ORGANIZA LAS COMIDAS (RUTINAS, LUGARES, HORARIOS, etc.)

Es conveniente establecer un horario regular para las comidas. Enséñales a los niños a comer habitualmente a unas horas estipuladas y a no comer fuera del horario establecido. Estas rutinas fomentarán el autocontrol de forma que el niño aprenderá a que su apetito esté regulado por las horas de las comidas. Aprenderá a escuchar sus sensaciones.

No se puede aprender a comer bien si mientras estoy jugando mamá me va dando cucharaditas de puré. O mientras estás viendo los dibujos en la tele o Tablet. Las comidas tienen que ser más o menos a la misma hora, más o menos en el mismo sitio y más o menos de la misma forma. Lo ideal es sentarse en una mesa, con una silla o taburete alto sin bandeja (para que coma en la misma mesa que el resto de la familia) y evitar cualquier objeto que pueda distraer alrededor (no poner juguetes cerca).

Un error común es tratar de hacer más divertida la comida dejándoles que jueguen a la vez que comen. El problema de esto es que conseguimos que lo importante no sea la comida y finalmente nos enfadamos y acabamos quitándoles el juguete que previamente le habíamos permitido. De esta forma, ya tenemos la guerra.

Debemos crear siempre en un ambiente tranquilo y evitando distracciones (televisión, juguetes, leer cuentos, etc.).

4. EVITA LAS RECOMPENSAS Y LOS CASTIGOS

No recurras a la comida como elemento de premio o de castigo. El peligro de castigar o recompensar por comer es que hacemos que determinados alimentos se aborrezcan y otros se conviertan en todavía más apetitosos. Claro que se puede disfrutar de un helado, y saborear un bizcocho de chocolate, pero nunca como recompensa por haberse comido una pieza de fruta o unas verduras.

5. NUNCA LE OBLIGUES A COMER

A no ser que haya un motivo médico, nunca le obligues a comer. No le obligues a comer cosas que no le gusten o le fuerces con dos cucharadas más. Obligar es el peor método para aprender. Si no quiere una fruta, ofrécesela cortada con formas divertidas, inventa una historia, enséñale de dónde nace o prueba a dársela en otro momento del día, pero no le obligues.

Cuando son pequeños debemos tener paciencia. El cambio de un sabor a otro requiere repetidas ofertas. Si rechaza el alimento no lo interpretes como que no le gusta, debes continuar ofreciéndoselo. Todos los cambios dietéticos serán bien admitidos si los realizamos lentamente y con intervalos para cada nuevo alimento.

6. ENSÉÑALE A SABOREAR LA VIDA

A menudo con los agobios de enseñarles a comer bien nos olvidamos de enseñarles a disfrutar de comer. Uno de los hábitos importantes para educarles sobre nutrición es la importancia de preparar los alimentos y comer comida casera.

Es recomendable permitirles que cocinen, que experimenten y que prueben todo tipo de sabores. Involucrarles en la cocina es una forma divertida para que aprendan.

Desde inicio al final del proceso. Yendo al mercado por los productos frescos, o mejor aún, enseñándoles a elegir la verdura, mostrándoles cuándo está lista para comer la fruta, explicando el porqué comer alimentos de la estación, a prepararlos, en enseñar a apreciar todos los sabores – amargo, ácido, umami y no sólo dulce y salado….

Si tienes la oportunidad llévalos a que cojan fruta de un árbol y la saboreen en el momento o que vean o aprendan en un huerto. Haced helados caseros, galletas de avena con chocolate o un bizcocho de zanahoria.

COMER ES UN PLACER. DISFRUTADLO JUNTOS.

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