DOLOR DE ESPALDA Y PESO ADECUADO: APRENDE A ALIMENTARTE Y CUIDAR TU COLUMNA VERTEBRAL

El otro día me comentaba una clienta que nunca había tenido problemas de sobrepeso, que debido a un problema de espalda no podía hacer ejercicio y había cogido 15 Kg de peso. Buscaba ideas para sustituir algunos ingredientes de sus comidas y conseguir perder el peso ganado.

Parece que siempre que se trata de nuestro cuerpo nos cuesta asimilar situaciones de cambios físicos sobre todo originados por una dolencia. Está claro de que si nos movemos menos necesitamos ingerir menos cantidad y probablemente adaptar nuestra forma de alimentación y que sea más suave o mejor dicho más saludable. Pero, es necesario adquirir unos hábitos concretos, cocinar con alimentos de temporada y aprender a planificar nuestra dieta para mantenernos sanos físicamente y sin cambios bruscos.

DOLOR DE ESPALDA Y PESO ELEVADO

Precisamente para la espalda, no es saludable adquirir peso. La Sociedad Americana de Obesidad lo advierte: las personas con sobrepeso importante o que ya padecen obesidad tienen un altísimo riesgo de sufrir dolor crónico de espalda.

RECUPERAR EL PESO IDEAL

Recuperar el peso ideal es el primer consejo médico cuando alguien sufre dolores de espalda recurrentes. La recomendación afecta a toda la población en general, pero sobre todo a las mujeres porque, por lo general, solemos tener una musculatura más débil y nuestra columna vertebral puede quedar más expuesta a las agresiones.

Como especialista en nutrición recomiendo ayudar a nuestro organismo adquiriendo el peso ideal para mitigar el dolor. Necesitas un plan y aprender a combinar los alimentos con una dieta equilibrada.

  1. EL EQUILIBRIO POSTURAL SE RESIENTE

Si tu cuerpo tiene un peso excesivo, la columna vertebral tenderá a compensar inclinándose (o bien hacia delante o bien hacia atrás) para tratar de buscar una nueva estabilización. Esa situación, mantenida en el tiempo, da lugar a una curvatura antinatural de la espalda.

El sobrepeso nos dificulta mantener una postura estable y correcta.

En cualquier momento del día en que se permanezca de pie, existe una dificultad para mantenerse en una posición estable, aunque no se perciba tan claramente como sucede al cerrar los ojos. Las estructuras musculoesqueléticas tienen que hacer un esfuerzo extra para mantener la postura, ya que el sobrepeso tiende a desestabilizar el cuerpo.

  1. EL PESO VA DAÑANDO LA ESPINA DORSAL

La falta de potencia muscular facilita que la musculatura se sobrecargue y se contracture con esfuerzos aparentemente livianos. Además, cuanto menor masa muscular hay, menos protegido está el disco intervertebral y las demás estructuras de la columna vertebral y menos resistente es ésta a la carga, lo que incrementa el riesgo de que aparezcan algunas de sus alteraciones.

Está demostrado que la relación entre los kilos de más y el dolor de espalda y de articulaciones es directamente proporcional.

  • Es lógico, puesto que los discos intervertebrales y otras estructuras espinales se van dañando al tener que compensar la presión del peso extra en la espalda.

Más centímetros de cintura, más presión

  • Tener unos músculos abdominales fuertes es especialmente importante para «sujetar» de manera correcta la columna.
  • Si hay demasiada grasa abdominal esa función para sujetar de manera correcta la columna no puede ser realizada por los músculos y se adoptan peores posturas y todo ello hace que la espalda soporte más presión.
  • Más riesgo de recaída tras operar una hernia

Muchos especialistas recomiendan a sus pacientes adelgazar antes de entrar en quirófano. Si logran perder peso antes de la intervención, el postoperatorio también suele resultar más llevadero y la recuperación es más corta.

  1. MANTENER LA LÍNEA ALEJA EL DOLOR

Algunos especialistas señalan que por cada kilo extra de peso que le añades al cuerpo, la columna vertebral soporta 10 kilos más de presión. Imagínate cuánto ha estado sufriendo tu espalda si hace tiempo que te sobra algo de peso.

  1. A MÁS KILOS, MENOS EJERCICIO

Una de las consecuencias del sobrepeso es la dificultad de respirar y el cansancio. En esas situaciones, es muy probable que la persona rehúya el ejercicio físico (sobre todo en los momentos iniciales) y puede sentirse peor.

En condiciones normales, los distintos grupos musculares que participan en el funcionamiento de la espalda -como los abdominales y la musculatura paravertebral- se coordinan entre sí para mantener una postura o conservar el equilibrio en el movimiento. Esta coordinación depende de reflejos nerviosos que, para funcionar correctamente, necesitan repetirse. La inactividad física disminuye ese entrenamiento y empeora esos reflejos, hace que la musculatura se contraiga inadecuadamente o a destiempo, y, por ello, facilita su sobrecarga o contractura.

El sedentarismo incrementa por sí mismo el riesgo de padecer afecciones de la espalda.

Es importante mantener cierta actividad física, aunque haya dolor.

Es muy probable que el propio problema de espalda provoque un parón en tu vida y la necesidad de un reposo durante cierto tiempo. Pero, no es eterno, ni vamos a dejar de andar o movernos o realizar determinados ejercicios suaves adaptados a nuestra dolencia.

Puede ser tan sencillo como acostumbrarse a ir andando en algunos desplazamientos cotidianos en vez de ir siempre sentado en un medio de transporte, o subir cada día algunos pisos a pie en vez de usar siempre el ascensor. Si es posible, es todavía mejor practicar algunos deportes aeróbicos como correr o nadar unos 20 o 30 minutos en días alternos ya comienzan a marcar una diferencia apreciable. Se puede practicar el yoga adaptado, estiramientos e incluso recurrir a un especialista o fisioterapeuta nos proporcione indicaciones concretas para nuestro caso.

  • Conocer y cumplir las normas de higiene postural

Para saber cómo adoptar las posturas y movimientos propios de la vida cotidiana de forma que suponga una carga menor para la columna vertebral y su musculatura.

Masajeando El Hombro
  • Mantener y desarrollar la musculatura de la espalda. La fortaleza de la musculatura de la espalda y abdominal disminuye el riesgo de dolencias de la espalda.

ALIMENTACIÓN ADECUADA PARA TU ESPALDA

La dieta influye poderosamente en la inflamación de nuestro organismo. Así, una alimentación rica en grasas saturadas y azúcar, abundante en productos ultraprocesados y muy energéticos, se considera proinflamatoria. Donde hay grasa, hay inflamación.

Desde hace tiempo se sabe que las grasas saturadas y las grasas trans artificiales tienen actividad metabólica y que son capaces de generar sustancias que aumentan la inflamación del organismo.

De hecho, cada vez se tiene más claro que la obesidad es una enfermedad inflamatoria, por ello, comer sin grasas saturadas y grasas trans evita la inflamación que causa dolor.

Por ello se debe llevar una dieta equilibrada, variada y rica en frutas y verduras, cereales integrales y proteínas saludables.

Recuerda, “hay que comer para vivir, no vivir para comer”

Si quieres mejorar tu alimentación y tienes dolor de espalda necesitas un Plan para adquirir hábitos nutricionales saludables que, junto con el ejercicio, te ayudarán a mejorar tu salud.

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