EL ENGAÑO DEL AZÚCAR. LAS TRAMPAS DE LA INDUSTRIA

¿Todo el azúcar que tomo es veneno?

Muchos de mis clientes me preguntan sobre el azúcar y los diferentes tipos. Quieren saber cuál es más saludable y si pueden o no consumirla.

¿Es buena la miel? ¿Y la panela o el sirope de ágave? ¿a qué son mejores que el azúcar blanca de mesa? ¿La salsa de tomate frito o la de yogur tienen azúcar? ¿Y el zumo también? Realmente, ¿qué es lo que tiene azúcar? ¿Dónde está el azúcar?

Sabemos que los hidratos de carbono o azúcares son fuente de energía necesaria para nuestro organismo. Algunos tipos de azúcar como la glucosa son esenciales para el correcto funcionamiento de algunos órganos, como el corazón o el cerebro. Los carbohidratos de los alimentos ricos en almidón pueden ser utilizados como fuente de glucosa por nuestro cuerpo (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, AESAN).

Los azúcares simples siempre están en el punto de mira y son centro de miradas explicativas y justificativas sobre su uso y consumo. Es un hecho que existe una excesiva presencia en la alimentación contemporánea actual y se relacionan con una buena parte de las enfermedades metabólicas de nuestro tiempo, incluida la diabetes, la obesidad, síndrome metabólico, y todas las enfermedades que de estas se suelen derivar.

El panorama es tan preocupante que las instituciones sanitarias públicas siempre están dando una vuelta de tuerca más reformando las recomendaciones de consumo. La OMS recomienda limitar el consumo de azúcares libres o azúcares añadidos a menos del 10% de la energía total consumida (equivalente aproximadamente a 50 g / día). Pero también señala que una reducción por debajo del 5 % de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud (equivalente aproximadamente a 25g /día).

Aquí está el dilema ¿Dónde está el azúcar?

El verdadero problema de los azúcares es su abundante presencia en alimentos diversos del que no somos conscientes.

Es decir, el problema tiene una doble vertiente. Por un lado, está aquello que se denomina propiamente “azúcares añadidos” (azúcares o ingredientes que los contienen que se emplean en la producción de diversos alimentos y bebidas) y por el otro, el uso del “azucarero” individual como tal. En su conjunto la suma de ambos son los llamados azúcares libres (algo confuso).

En general podríamos decir que existen dos tipos de azúcar:

Azúcar natural: Es el azúcar natural o intrínseco en los alimentos mismos y los hay saludables… o no tanto. Por ejemplo, el azúcar natural de la naranja, por ejemplo, es la fructosa, que está acompañada de su matriz y fibra, y por lo tanto no es perjudicial, porque está naturalmente presente en la naranja. Otra cosa es, por ejemplo, la miel, que puede tener hasta ¾ partes de azúcares naturalmente presentes, es decir hasta un 70 u 80% de azúcar (has leído bien).

Azúcar añadido: La denominación de “azúcar añadido” se refiere al azúcar agregado de forma artificial o industrial, el azúcar utilizado en la elaboración de alimentos procesados o preparados (galletas, bollería, pasteles, salsas, cereales de desayuno, zumos, embutidos, helados…). Tenemos que considerarlos si queremos cumplir con las recomendaciones sobre una alimentación saludable de los principales organismos sobre esta materia (entre ellos la OMS), pero obviamente no son saludables. En los alimentos procesados el porcentaje de azúcar puede llegar al 80 %. Asusta solo pensarlo…

En las sociedades desarrolladas consumimos demasiados azúcares simples, así se pone de manifiesto, por ejemplo, en Estados Unidos con los datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades , CDC, de aquel país. Según estos datos, resulta muy llamativo que cerca del 13% de las calorías de los adultos norteamericanos provengan de los denominados “azúcares añadidos” ya sea porque los alimentos los incluyan en su composición o porque se agreguen voluntariamente. En España cabría pensar algo parecido.

Además del azúcar qué tomamos, nos preguntamos cuál es la fuente saludable de este azúcar.

¿Cuándo tomamos azúcares?

Está claro que cuando usamos el azucarero somos plenamente conscientes de lo que estamos haciendo. Pero más allá de esta circunstancia la identificación de otros azúcares no es tan sencilla para la población general ya que con mucha frecuencia se “disfrazan u ocultan” con otros nombres.

Es importante saber que los azúcares añadidos de los alimentos procesados y envasados se pueden encontrar tanto en alimentos dulces (yogures, bollería, cereales…) como salados (salsa de tomate, jamón dulce, pan, purés de verduras…).

Para que no quepa duda alguna, podemos identificar que los azúcares están presentes den estos alimentos cuando leemos las etiquetas. En la lista de ingredientes el azúcar añadido se puede identificar como “azúcar” y “azúcar moreno”, y también con muchos otros nombres, como glucosa, sacarosa, dextrosa, dextrosa anhidra, cristal de dextrosa……, etc.

Leer etiquetas es leer. Entender es otra cosa muy distinta, porque lo más probable es que tengamos dificultades para procesar el significado de todas esas palabras Todos los mencionados y los que quedan…tienen un impacto negativo en nuestro sistema e influyen en nuestro nivel de grasa corporal, acumulando más de la estrictamente necesaria y generando irregularidades a nivel intestinal. Parte de esta glucosa generada al metabolizar el azúcar que ingerimos irá al torrente sanguíneo para proporcionar energía a los diferentes órganos. La glucosa y que nuestro cuerpo no utilice en ese momento, se almacenará en el hígado y en las células musculares en forma de un compuesto llamado glucógeno (la forma en la que nuestro cuerpo almacena glucosa) o al tejido adiposo (grasa).

La industria de los aperitivos, tentempiés, bollería, pastelería y confitería se gasta cantidades –nunca mejor dicho- industriales de azúcar en la elaboración de estos productos… y nosotros los consumimos. Además de estas, Hoy, el13% de calorías en la dieta de los adultos proveniente de los azúcares de bebidas refrescantes.

A pesar de que el mencionado informe del Centro de Control y Prevención de enfermedades, CDC sostiene que la mayor parte de los azúcares añadidos provienen de alimentos sólidos, el peso de las bebidas sigue siendo muy importante.

Debemos tomar conciencia del abuso de estos endulzantes libres en nuestra dieta diaria, de las consecuencias que puede tener sobre la salud y lo más importante que tomemos medidas si lo creemos oportuno.

¿Qué tenemos que considerar?

En nuestro caso concreto tenemos que tener en cuenta varios aspectos importantes para establecer unos consumos adecuados de azúcares totales.

  • La cantidad total de azúcar qué consumo en mi dieta al día.
  • De qué alimentos proviene ese azúcar que consumo habitualmente: ultraprocesados, miel, etc.
  • Cuáles serían las opciones más saludables que puedo elegir a la hora de endulzar mis preparaciones.
  • Cómo modificar mis hábitos para reducir mi consumo de azúcar.
  • Cuidado con la desinformación: No te fíes de todo lo que se publica en las redes sociales o en determinados medios de comunicación.
  • Ser tu prioridad: Invierte en un programa profesional nutricional que te enseñe, se implique contigo y te ayude a realizar el cambio que necesitas.

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