INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA Y AL SORBITOL Y CÓMO SE PUEDE SEGUIR MANTENIENDO UNA DIETA SALUDABLE

La intolerancia a la fructosa y sorbitol es difícil de diagnosticar y mucho más común de lo que imaginamos.

El diagnóstico se puede realizar mediante distintas pruebas (test de aliento, biopsia duodenal, test de pH en heces, analítica…) aunque la más utilizada por su mayor especificad y por ser poco invasiva, suele ser el test de aliento de hidrógeno y metano aspirado, tras la toma de 25-50g de fructosa.

1. ¿Qué es la intolerancia a la fructosa y sorbitol?

La intolerancia a la fructosa y sorbitol, ahora también conocida como malabsorción, es una dificultad que tiene el intestino delgado de digerir la fructosa y sorbitol.

La intolerancia a la fructosa es un trastorno del metabolismo de la fructosa. Existen dos tipos diferentes de intolerancia a la fructosa que no se deben confundir: La malabsorción de la fructosa y la intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) o fructosemia.

La fructosa es un tipo azúcar que existe naturalmente en alimentos como las frutas y zumos de frutas, algunas verduras, así como en forma de ingredientes añadidos para endulzar como miel, y siropes. Forma parte del azúcar común o sacarosa, constituido por una molécula de glucosa y otra de fructosa. También está presente en algunos vegetales en forma de fructanos, moléculas formadas por una cadena de fructosa.

Actualmente, la fructosa se utiliza como edulcorante artificial y está presente en muchos más productos alimentarios y medicamentos. Su uso como edulcorante artificial es muy común, ya que es más dulce que el azúcar.

La fructosa se absorbe en el intestino delgado mediante un transportador específico (GLUT5) y pasa a sangre gracias a otro transportador (GLUT2) no específico, que transporta también glucosa y galactosa.

Hoy en día, la mayoría de bebidas excepto el agua, las infusiones sin edulcorar, el café y el cacao puro contienen fructosa. Las bebidas gaseosas, los refrescos y los zumos comerciales suelen contener un elevado contenido en fructosa, pero los ganadores en cuanto a contenido de este tipo de azúcar son los postres industriales.

Además, los platos preparados, la bollería y en los productos denominados “sin azúcar añadido” suelen llevar como ingrediente la fructosa.

El sorbitol es un polialcohol ampliamente utilizado como edulcorante en muchos productos dietéticos sin azúcar. Es el aditivo E-420. En personas sin este tipo de intolerancia, la absorción de sorbitol ya no es completa de por sí, ¡imagínate si eres intolerante!

Esta malabsorción puede causar malestar digestivo como gases, hinchazón abdominal e incluso diarrea.

2. ¿Por qué tengo intolerancia a la fructosa y sorbitol?

Actualmente, no se ha descubierto un detonante concreto al cual atribuirle esta intolerancia, pero sí se ha comprobado que casi el 80% de los casos de personas que presentan Síndrome del Intestino Irritable (SII) la sufren. Este síndrome, que suele aparecer en momento de mucho estrés, puede y que es más frecuente en mujeres que en hombres, no solo puede causar intolerancia a la fructosa y sorbitol, sino también otras intolerancias tales como a la lactosa e incluso malabsorción de vitaminas.

La malabsorción de la fructosa puede estar causada por una mala nutrición durante mucho tiempo, por factores de contaminación, estrés (que ya lo hemos mencionado), o debido a los efectos de determinados medicamentos. La intolerancia a la fructosa puede ser transitoria o durar toda la vida y se manifiesta en forma grave o leve.

La intolerancia a la fructosa se produce por un déficit o inactividad del transportador específico (GLUT5). La fructosa no se absorbe y pasa al colon donde las bacterias intestinales la fermentan, originando la liberación de gases (hidrógeno, dióxido de carbono y metano).

La malabsorción a la fructosa puede ser primaria, si los trasportadores GLUT 5 están disminuidos o no funcionan correctamente, es de carácter irreversible.

También puede darse la malabsorción secundaria debido al daño de las células intestinales por celiaquía, enfermedad de Crohn, infecciones, efectos adversos de fármacos, etc. Ésta puede ser reversible al regenerar la mucosa intestinal.

Algunas personas con capacidad limitada de absorción de fructosa pueden tener síntomas de intolerancia producidos por la fructosa no absorbida que llega al colon. En este caso el objetivo es limitar la ingesta de alimentos ricos en fructosa hasta un nivel que no provoque síntomas, según tolerancia individual. Es suficiente una restricción parcial, manteniendo en la dieta estos alimentos en cantidades tolerables para evitar el riesgo de carencias nutricionales.

Fructosemia o intolerancia hereditaria

Hay un tipo de intolerancia a la fructosa que es hereditaria (IFH) y es causada por una deficiencia, en nuestro intestino delgado e hígado, de una enzima que se encarga de digerir la fructosa., es la fructosa-1,6-difosfoaldolasa o aldolasa B. Este tipo de intolerancia de base genética se diagnostica en los primeros meses de vida y tiene que estar vigilada de cerca por un médico y personal sanitario.

3. Y ahora la pregunta más relevante ¿qué puedo comer si tengo intolerancia a la fructosa y sorbitol?

Se debe llevar a cabo un tratamiento dietético, el cual nos permitirá mejorar la sintomatología presentada. Consiste en una pauta alimentaria baja en fructosa, donde al principio, los alimentos con un alto contenido estarán limitados, y según la evolución de la persona se irán haciendo reintroducciones paulatinamente valorando la tolerancia, con el fin de ampliar al máximo posible la alimentación final.

El objetivo es limitar la ingesta de alimentos ricos en fructosa hasta un nivel que no provoque síntomas. Es suficiente una restricción parcial, manteniendo en la dieta estos alimentos en cantidades tolerables para evitar el riesgo de carencias nutricionales.

Los pacientes que tienen una leve intolerancia a la fructosa toleran el consumo de cantidades bajas o medias de fructosa. Los pacientes que tienen una intolerancia grave a la fructosa con solo un gramo o menos, pueden sufrir los síntomas de la enfermedad.

En un caso de intolerancia a la fructosa y sorbitol, el autoconocimiento es lo más importante, ya que cada persona tolera unos alimentos u otros. Pero sí que existen unas guías aproximadas de lo que se tolera en la mayoría de los casos, y lo que no se tolera.

En general, la primera recomendación es No tomar más de 35 g de fructosa diarios. Es difícil no superar esta cantidad, basta con que consumas, por ejemplo, una manzana, un café con dos cucharaditas de azúcar y un refresco.

Las siguientes recomendaciones son para Dieta con bajo contenido en fructosa.

No puede utilizarse para todos los casos, se requiere de individualización según cada persona y situación.

  • Limitar la ingesta de alimentos con un contenido de fructosa superior al de glucosa, así como alimentos que contengan mezclas de fructosa y sorbitol.
  • Las frutas, como hemos dicho antes, tienen una gran cantidad de fructosa, pero las mejor toleradas son la naranja, mandarina, plátano, limón, lima, fresa, kiwi, aguacate, mora, uva y melón. Se recomienda ingerirlas en pequeñas cantidades a lo largo del día en un máximo de 2-3 piezas al día y sólo una cada vez, pero se deben evitar los zumos.
  • Las verduras que son mejor toleradas en esta intolerancia son la acelga, brócoli, espinacas, apio, alcachofa, berros, tapioca, setas, lechuga, escarola y endibias. Las patatas viejas contienen menos fructosa que las nuevas. La cocción de las verduras en general, aumenta la tolerancia ya que la fructosa presente se pierde por el caldo que se debe desechar.
  • Los alimentos de origen animal (carne, pescado, huevos, leche…) se pueden tomar sin problemas si no están elaborados. En el procesamiento pueden añadirles fructosa y sorbitol. Por ello, se deben evitar los embutidos o los platos preelaborados.
  • Comprobar el etiquetado de los embutidos y elaborados a base de carne (salchichas, patés, embutidos…) porque es habitual que se le añada fructosa o sorbitol (E420).
  • Las bebidas comerciales (zumos, refrescos, bebidas a base de lácteos…) y platos precocinados se suelen endulzar con fructosa, porque es más dulce que la glucosa.
  • Muchos medicamentos en jarabe contienen glucosa o sorbitol. Aunque la cantidad ingerida es pequeña y generalmente no provoca síntomas, se debe consultar con el médico por posibles alternativas.

En muchos casos es necesario una suplementación vitamínica.

4. Dieta sin fructosa

Se debe iniciar una dieta estricta, al menos 10 días sin fructosa ni sorbitol y si mejoran los síntomas, aumentar gradualmente en función del nivel de tolerancia individual.

Si se reparten los alimentos que contienen fructosa y sorbitol en pequeñas tomas a lo largo del día junto a otros alimentos, mejora la tolerancia.

En la intolerancia a la fructosa no suele ser necesario eliminar la sacarosa, fructanos, inulina u otros polioles. En la fructosemia, sí se debe evitar el consumo de sacarosa, aunque unque los pacientes con Síndrome de Intestino Irritable pueden mejorar su sintomatología con una dieta FODMAP (sin todos estos azúcares y alcoholes). Dieta FODMAP es el acrónimo que, desde la Universidad de Monash (Australia), dieron a los alimentos ricos en “Fermentable Oligo, Di, Monosaccharides And Polyol” (oligo, di, monosacáridos y polioles fermentables).

La dieta baja en FODMAPs consta de diferentes fases, comenzando por una restricción dietética de aquellos alimentos con un contenido moderado u elevado, seguido de su reintroducción y finalizando por una fase más personalizada respecto a la tolerancia a los diferentes grupos de alimentos.

Sin embargo, debido a la aparición relativamente reciente de esta dieta, la mayor parte de los estudios se han centrado únicamente en confirmar la eficacia de la fase restrictiva.

Es conveniente suplementar con vitamina C y ácido fólico ya que aumentan la actividad de las enzimas glicolíticas, y entre ellas, la fructosa-1-fosfato-aldolasa, lo que te permitirá consumir una ligera cantidad extra de fructosa. Sin embargo, se debe consultar con el médico para que efectúe un diagnóstico completo.

Si tienes algún tipo de problema de intolerancia a la fructosa y al sorbitol debes cuidar tu dieta. Desde Ecomimarse te podemos ayudar a saber qué eso que más te conviene y cómo elaborar un menú que se adapte a tu situación y te cuides como te mereces.

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