¿QUÉ ES EL SEMÁFORO NUTRICIONAL?

Como muchos de vosotros ya sabréis, en 2018 entró en vigor un nuevo tipo de Etiquetado nutricional llamado “NUTRISCORE” llenando de color las etiquetas de los alimentos.

Nutriscore es el sistema de etiquetado nutricional frontal elegido por España, como punto de partida, para facilitar a los usuarios una información nutricional más clara. Es una herramienta que se ha diseñado con el objetivo de traducir y simplificar el jeroglífico que suponen muchos etiquetados de los alimentos.

Se le atribuye coloquialmente el nombre de «semáforo» porque este sistema clasifica los alimentos en cinco colores que evolucionan progresivamente desde el verde (más saludable) hasta el rojo (menos saludable).

Sabemos que el consumo excesivo de grasas saturadas, azúcar o sal pasa factura a nuestra salud. En nuestra dieta hay que dar prioridad a los productos frescos, no procesados y de temporada, pero también tienen cabida alimentos envasados. Por eso, es importante saber elegirlos bien para que quesean cada vez más saludables, que contengan menos azúcar, menos sal, menos grasas o grasas de mayor calidad.

Entre los lineales del supermercado a veces es difícil saber a primera vista qué producto es mejor: leyendo las etiquetas de los productos envasados nos resulta complicado entender la información nutricional que aparece en ellas, lo que dificulta la tarea de elegir la opción más saludable o más acorde a nuestras necesidades alimentarias.

Nutriscore actúa como un semáforo nutricional: es un sistema de clasificación de 5 letras y colores, en el que la A de color verde oscuro es la mejor opción y la E roja la peor, pasando por la B, C y D.

¿Qué valora Nutriscore?

Valoralos aportes nutricionales por 100 g o ml de producto:

  • Positivos: contenido en frutas y verduras, fibras y proteínas.
  • Negativos: calorías, grasas saturadas, azúcares y sal.

Su objetivo es comparar productos de la misma categoría, de forma que la elección más fácil sea también la más saludable.

¿Cómo decide Nutriscore qué valoración tiene cada alimento?

Como casi todas las cuestiones relevantes en nuestra vida moderna, la decisión se basa en un algoritmo. El sistema distribuye puntos en función de la composición nutricional por cada 100g del producto. Este algoritmo valora:

Los elementos considerados como “desfavorables”

  • Desde el punto de vista nutricional: composición en calorías, azúcares simples, ácidos grasos saturados y sodio.

Los elementos considerados como “favorables”

  • Proteínas, fibras y porcentaje de frutas, verduras, leguminosas y frutos secos.

El resultado es que las frutas, verduras y los alimentos basados en cereales están en las primeras clases de la puntuación (A, B, C) mientras que los snacks, dulces y salados se sitúan en las últimas (D, E).

Nutriscore penaliza las calorías, grasas saturadas, azúcar y sal: alimentos como bollería, embutidos, aperitivos tienen en común una composición nutricional poco saludable, con demasiados azúcares o grasas.

En realidad, el algoritmo funciona de manera similar al de Instagram. En Instagram si tienes muchos likes, muchos comentarios y muchas visualizaciones, el algoritmo te favorece, ¿no? Pues aquí igual, solo que en este algoritmo los likes son la fibra, la fruta, la verdura… Cuanto mayor proporción tengas un alimento de estos ingredientes, más popular eres y mejor te puntúa.

¿Los alimentos en verde son los buenos y los que van en rojo son los malos?

El semáforo nutricional clasifica los alimentos en cinco colores que evolucionan progresivamente:

  • Desde la A, el verde (más saludable)
  • Hasta la E, el rojo (menos saludable)

Pero hasta llegar al rojo de “peligro no tocar”, tenemos:

  • Verde clarito (la B)
  • Amarillo (la C)
  • Naranja (la D)

En últimos estos alimentos es donde está la polémica, porque entre ellos puede no haber mucha diferencia, apenas unos miligramos de algunos ingredientes arriba o abajo.

¿Qué productos llevan Nutriscore… y cuáles no?

Nutriscore surgió como una herramienta de salud pública para mejorar la alimentación de la población y reducir el riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles. Esun etiquetado nutricional frontal para productos procesados envasados. Por lo tanto, quedan exentos:

  • Los productos frescos: carnes, pescado, frutas verduras, legumbres
  • Los productos que solo tienen un ingrediente en su composición: vinagre, miel… siempre que no estén procesados.
  • Café, té, infusiones de hierbas y frutas.
  • Alimentos directamente suministrados por el fabricante o tiendas de minoristas en pequeñas cantidades (como los platos preparados).
  • Alimentos que se venden en envases de menos de 25 cm2: chocolatinas, chucherías, barritas de cereales…
  • Las bebidas alcohólicas.

¿A qué se debe la mala nota del aceite de oliva?

Hace tiempo que se empezó a hablar del aceite de oliva, que podría tener baja puntuación al tener un elevado porcentaje de grasa. Y nuestros temores se han confirmado, aunque finalmente por otras causas que veremos luego.

Sin embargo, un producto ultraprocesado puede tener la misma categoría del aceite de oliva y esto puede llevar a confusión. Algunos productos, como los cereales azucarados, queden «en tierra de nadie», cuando en realidad su consumo no es aconsejable.

La clave está en que Nustriscore penaliza aquellos productos que están hechos a base de un solo ingrediente. Sí, es para que nos lo planteemos.

Por eso califica mal a alimentos tan sanos como los huevos o la miel. Pero lo del aceite de oliva ya es para tocar el cielo con las manos. Precisamente uno de los alimentos estrella (si no el que más) de la dieta mediterránea.

¿Es necesario un ‘semáforo de los alimentos’? ¿Qué esconde la ‘letra pequeña’ de los alimentos?

Esconder, esconder… No esconde nada. No es verdad que haya ingredientes ocultos, y además es obligatorio por ley que todo lo que lleva un alimento esté reflejado en la lista de ingredientes.

El problema es que, hecha la ley, hecha la trampa. En la lista de ingredientes puede poner “dextrosa” y tú no saber que eso significa “azúcar”, y puede poner “E-621” y tú no saber que es glutamato monosódico”. Leer etiquetas es lo más parecido a descifrar un jeroglífico.

Todo esto por no hablar del tamaño de la letra, que, aunque este aspecto esté marcado por ley, si ya vas a entrando en una edad, directamente ni lo miras. Por eso puede ser útil lo que se conoce como “etiquetado frontal”.

Es decir que, en letras o símbolos muy grandes en la parte principal del envase, no en la parte de atrás ni en una esquinilla, los fabricantes indiquen de forma muy clara y directa si un alimento es saludable o no.

¿Por qué está generando tanta polémica el Nutriscore?

Para empezar, hay que aclarar que el Nutriscore es “lo que nos ha tocado”.Esta herramienta es la apuesta de Europa igual que en otros lugares del mundo, como en Chile, tienen los famosos sellos chilenos. Pero,Nutriscore ha conseguido despertar muchas críticas incluida la mía.

Por un lado, por parte de algunos sectores de la industria (es normal que el que venda bollos no quiera que sus productos lleven una marca roja) y por otro por parte de muchos nutricionistas criticamos que puede ser una forma de “blanquear” alimentos.

Es decir, que cambiando un poco su composición y poniendo un poco de esto y quitando un poco de lo otro, parezcan “menos malos”. Por otro lado, hay quien opina que realmente es un sistema que no va a ayudar a que comamos mejor.

Por ejemplo: una coca cola zero está puntuada con una B (saludable); esto puede enviar el mensaje que su consumo es saludable, y sabemos que no es así: lo aconsejado es reducir el consumo de refrescos y que la bebida por excelencia sea el agua.

Si nos referimos a un consumo ocasional, claro, no está mal, pero el tema es que se entienda el concepto de OCASIONAL, y no por tener una B sea algo a consumir diariamente.

¿Está implantado ya el Nutriscore en los productos a la venta?

De momento en España es voluntario y no se prevé que hasta finales de 2022 o 2023 se implante de manera generalizada.

Lo que pasa es que muchas empresas ya lo han introducido, y es importante conocerlo porque ya mismo nos podemos encontrar el semáforo en los productos cuando vayamos al supermercado.

En definitiva, más allá de cualquier tipo de etiquetado frontal, creo que la clave recae en “EDUCAR” para que los consumidores tengan las herramientas y sean capaces de:

  • interpretar los ingredientes y su calidad.
  • distinguir el grado de procesamiento de los alimentos que se consumen habitualmente.
  • reconocer que aquellos alimentos que tienen pocos ingredientes o que no poseen lista de ingredientes (porque son alimentos sin procesar como huevos, carnes, pescados, frutos secos, frutas y verduras, etc) son los de mejor calidad nutricional.

Consideraciones

En contra:

  • Solo es útil para comparar alimentos dentro de una misma categoría.
  • Considera los nutrientes de forma aislada y no como un todo parte del alimento y de una dieta equilibrada.
  • No considera el origen de los nutrientes: ¿es lo mismo el azúcar naturalmente presente en un alimento (por ejemplo, en la fruta) y aquel que es añadido (bollería)?
  • Tampoco se tiene en cuenta el grado de procesamiento del alimento.

A favor:

  • Es importante tener un etiquetado frontal como una buena herramienta a nivel de salud pública para que la población pueda hacer una mejor elección de los productos a consumir.
  • También, puede inducir a futuro que la industria alimentaria quiera o se interese por innovar y reformular sus productos para mejorar la calidad nutricional de los mismos.

¿Nutriscore se ha diseñado en base a la evidencia científica?

Sí, aunque el sistema pueda ser mejorable, lo cierto es que se ha validado científicamente. Se desarrolló en 2005 por un equipo de investigación de Oxford y fue validado por la FSA (Food Standards Agency). También, la OMS ha valorado positivamente Nutriscore.

Y seguiremos revisando etiquetas para saber, aprender y valorar lo que compramos que no es ni más ni menos que lo que luego nos comemos.

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Un comentario sobre “¿QUÉ ES EL SEMÁFORO NUTRICIONAL?

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